Cada febrero, el mundo del deporte pone sus ojos en Estados Unidos. El fútbol americano de la NFL vive su gran final en un partido único, rodeado de fuerza, velocidad, reflectores y celebridades. Con el paso del tiempo, y gracias a la globalización y los medios digitales, este deporte, tan estadounidense, ha ido cautivando a adeptos en todo el mundo.
Para muchos, el fútbol americano representa un deporte lejano, incomprensible y centrado más en el espectáculo, una clara representación de las costumbres y valores estadounidenses. Puede que mucho de esto sea cierto, pero el hecho es que se trata de uno de los deportes más vistos del mundo, capaz de llenar estadios y que, en esta década, se encuentra en un proceso de expansión global, con partidos jugados tanto en Europa como en Latinoamérica, en particular en Ciudad de México y São Paulo.
Como todo deporte popular, el fútbol americano también cuenta con su videojuego. El origen de uno de los títulos más trascendentales lleva consigo el apellido de una de las personas más icónicas de este deporte: John Madden.
Nacido en el estado de la Estrella del Norte, Minnesota, John Madden se involucró en el fútbol americano desde temprana edad, destacando como tackle ofensivo. También incursionó en el béisbol como cácher, pero su camino lo conduciría a la NFL. Su salto al profesionalismo lo llevó a los Philadelphia Eagles en el Draft de 1958, siendo seleccionado en la ronda 21 (selección global 244). Lamentablemente, este sueño de jugar en la liga profesional terminaría un año después: una lesión de rodilla en un campo de entrenamiento puso fin a su incipiente carrera.

Este trágico episodio le abrió la puerta a Madden para iniciarse como entrenador. Mientras se recuperaba en Philadelphia, junto al mariscal de campo Norm Van Brocklin, analizaba videos de partidos, mientras este le explicaba lo que sucedía en cada jugada. Esto despertó en John el interés por la docencia y la conducción técnica de un equipo de fútbol americano.
Durante sus primeros años, aceptó varios cargos como entrenador, destacando en San Diego dentro del fútbol americano colegial. Esto pronto le abriría las puertas del profesionalismo. Al Davis, el particular dueño de los Oakland Raiders, confió en el joven John Madden para hacerse cargo de su equipo después del Super Bowl II, cuando Oakland cayó ante Green Bay.
Fue contemporáneo de otros célebres entrenadores, como Vince Lombardi, de quienes adquirió diversos aprendizajes. Su metodología se basaba en tres fundamentos principales, que trataba constantemente de inculcar en sus jugadores: llegar a la hora, poner atención a las jugadas y trabajar duro. Esa era su receta. Si bien los Raiders de Madden se acostumbraron a llegar a juegos de postemporada entre los años sesenta y setenta, el Super Bowl seguía siendo esquivo.
Estuvo al mando de los Raiders durante una década y su equipo pronto se convirtió en un imán para la audiencia televisiva. El equipo de Madden protagonizó durante esa época varios de los partidos más memorables en la historia del deporte. Muchos de sus jugadores se caracterizaban por ser inadaptados o, de plano, fanfarrones, lo que animaba a la audiencia cada domingo por la tarde.

La temporada de consagración de John Madden y los Raiders fue la de 1976-77, cuando el equipo más pobre de la Bahía de San Francisco se coronó campeón de la NFL al ganar el Super Bowl XI ante los Vikings por 32 a 14 puntos. Madden se erigió como una figura y un entrenador prometedor dentro de la liga. Llevó por primera vez a los Raiders de Oakland a la cima y se convirtió en el coach más joven en la historia en alcanzar las 100 victorias en temporada regular.
Sin embargo, su carrera como head coach no duraría mucho más. En 1978, las constantes complicaciones derivadas de una úlcera hicieron que John Madden se retirara de las canchas al final de la temporada, dejando a los Raiders.
La historia no permitiría que Madden estuviera lejos del fútbol americano por mucho tiempo. Un año más tarde, en 1979, John Madden se unió como comentarista a la cadena CBS. Frente a las cámaras, y con su voz única y estridente, comenzó a construir su figura como un ícono deportivo. Su carisma y su vocación por enseñar transformaron el rol del comentarista deportivo.
Durante sus intervenciones, explicaba de forma sencilla las jugadas, posiciones y situaciones del partido, convirtiendo el juego en algo cotidiano y fácil de entender para cualquier televidente.
Esto lo catapultó como una figura distinguida dentro de la industria del fútbol americano, logrando que muchas más personas en Estados Unidos se acercaran a la NFL. Cabe señalar que en esos tiempos las audiencias televisivas eran disputadas entre las grandes ligas, especialmente con la MLB (Major League Baseball).
Un tren rumbo a Denver
En 1984, Trip Hawkins, fundador de Electronic Arts, tenía la idea de desarrollar un videojuego de fútbol americano. Entre sus referencias se encontraban el recuerdo del juego de mesa Strat-O-Matic Football y la imagen de John Madden.
Para materializar esta idea, solicitó una reunión con el comentarista. La respuesta fue inesperada: Sí, puedes reunirte con él del 16 al 18 de diciembre, pero será en un tren de Amtrak durante tres días. Te encontrarás con él en Denver y viajarás hacia el oeste.

John Madden sufría de claustrofobia, por lo que realizaba todos sus traslados en tren para cubrir los partidos que debía comentar. Hawkins y un grupo de desarrolladores abordaron el tren junto a Madden en Denver, dando inicio a una de las conversaciones y debates más curiosos en la historia de los videojuegos.
Durante los tres días de viaje, Madden y el equipo debatieron sobre el desarrollo del videojuego que EA planeaba crear. Uno de los principales obstáculos era la cantidad de jugadores en el campo. Debido a las limitaciones tecnológicas del Apple II, el equipo de EA consideraba hacer un videojuego con solo siete jugadores por lado, a lo que John Madden se opuso enérgicamente.
“Eso no es fútbol real”, habría dicho, agitando su mano con tanta fuerza que un trozo de su puro salió volando. Luego, sentenció: “No pondré mi nombre en él si no es real”.
La visión de John Madden era que el videojuego se convirtiera en una herramienta práctica para técnicos, incluyendo una gran cantidad de jugadas reales. Esto permitiría que entrenadores y estudiantes analizaran el juego de manera más profunda.
El equipo de EA le advirtió que dichas características tardarían más de dos años en desarrollarse debido a las limitaciones técnicas y de hardware. La respuesta de Madden fue categórica: “Entonces llevará dos años”. Así fue: el juego tardó dos años en completarse antes de su lanzamiento.
1988, el kickoff
John Madden Football se lanzó el 1 de junio de 1988 para el computador Apple II. Recibió críticas favorables en su momento, pero no tuvo el éxito generalizado que se esperaba, ya que los jugadores de videojuegos de la época estaban poco familiarizados con el funcionamiento técnico del fútbol americano.
A esto se sumaban las deficiencias técnicas del juego, en especial su velocidad. Esto afectó la experiencia de los jugadores, ya que, en aquel entonces, algunos sistemas de videojuegos competían en el mercado destacando precisamente su rapidez.
Este título no tuvo el impacto que sus desarrolladores esperaban. A pesar de su tibio debut, EA y Hawkins no se detuvieron y pronto comenzaron a planear una nueva edición, ahora con la mirada puesta en las nuevas tecnologías de las consolas domésticas.
Los riesgos de la ingeniería inversa
La llegada de la década de los noventa impulsó a la industria de los videojuegos, especialmente en los sistemas domésticos. Sega tomó la delantera con su renovado sistema de 16 bits frente al ya envejecido sistema de 8 bits de Nintendo. Tom Kalinske, CEO de Sega of America, apostaba por los títulos deportivos para llegar a un público más amplio, fichando a diferentes figuras del deporte estadounidense.
Electronic Arts entendía el potencial del mercado doméstico en consolas de videojuegos, especialmente en el ecosistema de Sega, y su directiva decidió desarrollar títulos para estos sistemas. Sin embargo, había un problema: el costo de las licencias. EA no estaba dispuesta a pagar entre 8 y 10 dólares por cada cartucho vendido, lo que abrió la puerta a una polémica estrategia: la ingeniería inversa.

Fue una jugada arriesgada por parte de Hawkins y Electronic Arts. En secreto, la compañía formó un equipo para descifrar el código fuente de la Sega Genesis, con el objetivo de librarse del pago de licencias. Lo consiguieron.
De inmediato, el equipo de EA comenzó el desarrollo de Madden para Sega Genesis. Esta nueva tecnología permitió mejorar la perspectiva del juego, lo que le dio un aire renovado al proyecto.
Mientras el equipo de EA trabajaba en secreto en Madden, Hawkins se sentó a negociar con Sega. Les reveló su descubrimiento y les ofreció un trato:
“Hagamos equipo contra Nintendo. Compartamos la gloria. Pueden demandarnos, pero nosotros hicimos la tecnología de manera justa y tenemos grandes abogados. Así que conviértannos en licenciatarios oficiales y dennos una tarifa reducida.”
Hawkins propuso pagar solo 2 dólares por cartucho en lugar de los 8 dólares que Sega cobraba normalmente. No hubo trato.
Pero la historia tomaría un giro inesperado. Diez días después, en la víspera del CES, Hawkins recibió una llamada de Sega. La empresa japonesa había cambiado de opinión. Temían que Electronic Arts vendiera su descubrimiento de ingeniería inversa a otros estudios, lo que haría vulnerable su modelo de licenciamiento. Finalmente, aceptaron la oferta de EA. Esta es la razón por la que los cartuchos de EA para Sega Genesis son diferentes al resto del catálogo de la consola.
Un engaño que construyó una franquicia
Para finales de 1990, Madden para Sega Genesis estaba casi terminado. Era una gran oportunidad para Electronic Arts. Pero la historia no terminaría ahí.
Sega enfrentaba un problema: su propio juego de fútbol americano no estaría listo para la temporada navideña. Para empeorar la situación, el título estaba protagonizado por Joe Montana, un icónico mariscal de campo de la NFL.
Hawkins recibió una llamada del presidente de Sega, Hayao Nakayama. Esta vez, era Sega quien tenía una oferta: “Trip, deberías sacrificar Madden. Déjanoslo para que lo llamemos Joe Montana Football. Esto salvará la Navidad. Ambos saldremos ganando.”
Hawkins se molestó con la propuesta. Para él, Madden representaba un punto de inflexión para su estudio. Pero luego se hizo una pregunta clave: ¿Por qué no hacer los dos?

Así nació uno de los mayores secretos en la historia de los videojuegos: EA desarrolló Joe Montana Football para Sega basándose en Madden, su propio competidor directo.
“Nos aseguramos de que fuera totalmente inferior”, confesó Hawkins años después.
Tomando como base el código de Madden, el equipo de EA eliminó el campo 3D, redujo el libro de jugadas de 113 a solo 13 y rediseñó los gráficos con jugadores caricaturescos y cabezas grandes para diferenciarlo del original.
El resultado fue que Joe Montana Football fue un éxito comercial, pero fue John Madden Football para Sega Genesis el que cambió la industria. El juego estableció un modelo de secuelas anuales y generó un lucrativo negocio que persiste hasta hoy.
Las sólidas ventas de Madden ayudaron a Sega a igualar a Nintendo, lo que desencadenó un nuevo auge en la industria del videojuego. Los minoristas finalmente concluyeron que los videojuegos habían llegado para quedarse. En 1990, EA tenía una capitalización de mercado de 60 millones de dólares; tres años después, esa cifra ascendió a 2.000 millones.
La figura de John Madden se elevó a un nuevo nivel. Ya no solo sería recordado por los abuelos como el entrenador campeón del Super Bowl con los Raiders ni por los padres como el carismático comentarista deportivo. Ahora, también se convertiría en el rostro de una de las franquicias de videojuegos más lucrativas y reconocidas por los jóvenes de las siguientes generaciones.